La burbuja mileurista

Los mileuristas (también denominados Generación X, y que englobaría más o menos a los nacidos a los años setenta y principios de los ochenta)  han sido noticia esta semana. La aparición de dos estudios, uno de la Universidad de A Coruña y otro de la ANECA, mostrando con estadísticas lo que era vox populi ha abierto la caja de los truenos. Los comentarios a las noticias y el tono en que estaban redactados sugieren que la época en que aceptaban tal cual las condiciones que les imponía la sociedad están empezando a pasar a mejor vida. Probablemente porque muchos han empezado a cruzar el umbral de la treintena sin haber solucionado todas aquellas cosas que un veinteañero de la generación anterior había solucionado: consolidarse en el mercado laboral, acceder a una vivienda o formar  una familia. El mundo en el que han aterrizado, sin embargo es radicalmente distinto: trabajo precario, práctica imposibilidad de emanciparse y negros augurios para crear un hogar.

Y razón no les falta, porque han sido la generación que ha pagado el pato de los cambios del sistema económico de la última década y media:

- Llegaron tarde al mercado laboral. Fueron ellos, y no las generaciones anteriores, quienes sufrieron en propia carne los excesos de las ETT, las dobles escalas salariales y otros artificios destinados a garantizar la rentabilidad del empresario y el trabajo de los seniors. Entrar en el mercado laboral después de 1994 fue garantía de precariedad laboral, contratos de cinco días (y así ahorrarse pagar el fin de semana) y salarios bajos. Un cajero de temporada cobraba en  1993 el equivalente a 1.500 euros mensuales. Un año después, contratado vía ETT, este cajero pasó a cobrar a duras penas 600 euros.

- El mercado laboral fue empeorando con el paso del tiempo. España se ha convertido en el único país desarrollado en el que los profesionales superiores no directivos han visto reducir su salario en términos nominales, algo que no ha sucedido en ninguna otra ocupación. Corrigiendo por las diferencias de poder adquisitivo, los salarios de este grupo d’ocupaciones se sitúan entre los más bajos de Europa. Asimismo, el diferencial de salarios entre los directivos y los profesionales superiores no directivos se ha ensanchado hasta situarse como el mayor entre los países europeos. Y ello sin tener en cuenta la galopante subocupación (o sobrecualificación) existente en el mercado laboral, que agrava aún más el problema.

- Llegaron también tarde al mercado de la vivienda. La precariedad laboral, los bajos salarios y sobre todo la fecha de nacimiento los dejó fuera de toda opción de adquirir una vivienda durante la segunda mitad de los noventa, época en que los precios aún eran razonables. Cuando tuvieron la mínima capacidad para adqurir una vivienda, se encontraron con un mercado que les abocaba en el mejor de los casos a un piso “ideal parejas”o “muchas *posibilidades”, o a “un “loft” (eufemismo de local en un sótano carente de cédula de habitabilidad). 

- Y ahora han llegado tarde a las ayudas. La restricción de las ayudas al alquiler a los menores de 30 años los condena al “no tendrás una casa en tu vida”, puesto que aparte de no poder disfrutarla, sufren los efectos inflacionarios de esta medida.

Frente a esta situación, existe un peligro latente: la fuga masiva de talento hacia otros países en los que la combinación salario- coste de la vida sea mucho más favorable. En términos microeconómicos se trataría de una alternativa racional. En términos macroeconómicos constituiría una grave amenaza para el sistema económico y social de un país. Hasta ahora, el bajo nivel de idiomas y la carencia de cultura de la movilidad han facilitado que la emigración de talento haya sido un fenómeno bastante limitado y circunscrito al campo de la investigación. Sin embargo, el hecho de qué el colectivo afectado sea el de personas con mayor nivel formativo puede hacer que esta barrera desaparezca fácilmente.

¿Puede un país permitirse el lujo de desperdiciar el talento de toda una generación? Parece que en España, sí. O almenos hasta ahora la respuesta era afirmativa.

4 Respostes

  1. Hola David.

    Possiblement el fenómen que descrius és una de les coses que expliquen el “miracle” de les xifres macroeconòmiques espanyoles, la precarització laboral que dona el dubtós primer lloc a Espanya en quant a temporalitat en l’UE dels 27 amb un índex que és el doble del pais que ens segueix, crec que és Polònia, a on la qualitat de la ma d’obra és mes baixa, el que es tradueix en meys productivitat i consecuentmnt menys competitivitat i a on el nivell salarial mitjà ha descendit en poc meenys de 12 anys, m´s de un 7%.

    Obviament sempre hi ha a qui li van molt bé les coses com al marit de la Chacón, assessor del ZP i un dels empresaris mes influeents del sector audiovisual, i les diferencies ente pobres i rics s’han accentuat de manera exponencial.

    Però com que aquí s’ha estat tant pendent d’altres coses, ni s’ha potenciat el coneixement ni la col·laboració del mon unversitari am l’empresarial, defugint de un model, l’emprat per exemple a IIrlanda que els ha situat en el grup davanter de l’UE quan fa poc mes de 15 anys eren el furgó de la cua.

    Moltes coses han de canviar d’ara en ndevant o ens anire a fer punyetes, igualment que no es possible estirar indefinidament de la construcció, tampoc es pot competir sempre a base de salaris baixos, empleo poc estable i a d’obra poc qualificada ja que avui en dia, tots els països nou vinguts de l”europa dee l’est o poden fer molt millor que nosaltres en aquests aspectes.

    Molt bon article, si senyor.

    Salut i €

  2. Sr. David los estudios que usted cita el de ANECA y el de la Universidad de A Coruña hacen una foto fija de los licénciados y de los sueldos bajos que obtienen por su trabajo, es obvio que deberian cobrar más y que han quedado atrapados por la llamada “Ley del mercado” tan en boga por el liberalismo y neoliberalismo.
    Es también cierto que hay una emigración de los licénciados a otros paises que reconocen su activo y lo premian con un mejor sueldo.
    Pero en otros tiempos tampoco ataban los perros con longanizas y los trabajadores ganaban lo justo para sobrevivir con horarios de más de 48 horas y sueldos pauperrimos, no tenian acceso a pisos de propiedad y los pisos se compartian con varias familias, los hijos de los obreros no tenian acceso a la Universidad. , etc.
    Lo que si es evidente es que el Estado deberá de favorecer, promocionar y ayudar a que la “inversión” que se ha hecho con nuestros licenciados genere riqueza en nuestro país, nuestros políticos no parece que esten por la labor o no me consta haber leido nada en sus programas.
    Para que las cosas cambien deberemos comprometernos y defender lo que creamos justo, buscando con ingenio formulas políticas para resolver este problema, que afecta a nuestro futuro.
    Las cosas no cambian nunca por si solas, deben de haber “actores” que ayuden, defiendan, hostiguen y resuelvan los agrabios y diferencias que son de justicia modificar. Pero cuidado con “La ley del mercado” no vuelva a atrapar a los de la generación X. Felicitaciones por el artículo.

  3. Este problema que cita nuestro nuevo compañero tiene un origen y unos culpables claros que no parecen conocer nuestros jóvenes.

    Allá por los 90 tuvimos otra de esas crisis económicas que tanto asustan, para resolverla, entre otras cosas, se inventaron las ETT’s con la inestimable colaboración de los sindicatos que en lugar de defender los logros conseguidos por los trabajadores, prefirieron bajarse los pantalones y venderse al capital.
    El gobierno de entonces y la oposición fueron necesarios colaboradores en esta ignominia y ahora qué?, ahora a echarle la culpa a ZP, como siempre.

    En mis últimos tiempos laborales que coincidieron con esas historias recuerdo una anécdota.
    La empresa donde trabajaba necesitaba dos o tres trabajadores. En lugar de recurrir a los canales obvios y lógicos, decidió acudir a una ETT.
    Cuando vinieron los trabajadores les pregunté cuanto les pagaban. No recuerdo las cifras pero sí recuerdo que les pagaban justo la mitad de lo que nos costaba cada uno de ellos a nosotros.

    Así empezaron a fraguarse lo que hoy conocemos como mileuristas y la llegada de muchos emigrantes.

    Memoria, hay que tener memoria para no volver a tropezar en la misma piedra y procurar no echarle la culpa a quien no la tiene.

  4. La vida sigue igual, cuando mis padres, o mis suegros, se casaron debieron estar un tiempo con su familia para ahorrar, y poder dar la entradas de un piso, seamos realistas en pocas epocas la vida ha sido facil para los pobres,

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